No digas nada. Las palabras solo romperían la magia del silencio entre tú y yo, solo mírame, respira, y si así lo deseas sonríe. Yo tampoco diré nada, solo sonreiré de nervios mientras juego con tu cabello. Acariciare tu rostro y besare tus labios, por un momento tus besos serán míos, entonces pondré mis manos en tu cintura solo para creer que de verdad te tengo, iré bajando hasta alcanzar tus manos, y te besare nuevamente, esta vez más lento, despacio, saboreando cada centímetro de tus labios. Después me alejare, te miraré, respiraré profundo y esperaré. Porque si tú no llegaras a sentir lo mismo que yo al besarte, no quiero que digas nada, bastara con que sueltes mi mano, pues una palabra tuya destrozaría mi alma, solo no digas nada, da la vuelta, que yo guardare este momento, lo volveré eterno en mi memoria. Y no te detendré si decides soltarme, no diré nada, me quedare con tu silencio, ese silencio que me permitió gritar un te amo.

(via cor-ta)